
Los días 7 y 8 de mayo, dos trabajadores de Vivotecnia fueron a juicio. Nos parecía importante concentrarnos a las puertas del juzgado para visibilizar el caso y que Carlota Saorsa se sintiese arropada, pero también pensábamos que era fundamental volver a llevar el conflicto con el laboratorio tricantino a las calles de Madrid, en pleno centro, para gritar con todas nuestras fuerzas contra Vivotecnia y la experimentación animal. Y así lo hicimos, el sábado 9 de mayo, más de un centenar de personas arrancaban en manifestación desde la calle Atocha. Tras pancartas que exigían el cierre de Vivotecnia o recordaban que el laboratorio es éticamente inaceptable, las manifestantes exigieron a pleno pulmón respeto y libertad para los animales, la abolición de la vivisección y recordaban con sus cánticos que “Vivotecnia tortura y asesina”.
Mientras la manifestación se acercaba a Antón Martín, comenzó a diluviar, llegando incluso a caer granizo, pero eso no frenó a las manifestantes, que continuaron su camino y siguieron gritando con todas sus fuerzas. “No investigues asesinando Beagles” o “Vivisectora deja el bisturí y empieza a investigar sin hacer sufrir” eran algunos de los cánticos que retumbaban esa tarde de sábado por las calles de Madrid ante la atenta mirada de los transeúntes. Durante el transcurso de la manifestación, dos personas de la organización fueron repartiendo panfletos en los que se explicaba el motivo de la protesta.
Cuando la manifestación estaba a punto de adentrarse en la Plaza Mayor, se vivió un momento muy emocionante al pasar por delante de la concentración permanente que personas solidarias con Palestina están llevando a cabo frente al Ministerio de Asuntos Exteriores, exigiendo la liberación de Saif y Thiago, activistas antisionistas secuestrados por el Estado de Israel. Unimos nuestras voces a las suyas en un mismo cántico: “La lucha es el único camino”. Después, las manifestantes entraron finalmente a la Plaza Mayor, atestada de gente en esos momentos. Turistas y viandantes observaban con sorpresa la presencia de las manifestantes con sus pancartas y sus carteles mientras recorrían la plaza, algo nada habitual en ese lugar.
Tras bajar por la calle Bordadores y recorrer Arenal, la manifestación llegó finalmente a la plaza de Ópera. Allí, durante aproximadamente veinte minutos, las manifestantes siguieron concentradas, coreando sus cánticos. Antes de que la manifestación quedase desconvocada, se leyó un comunicado en el que se compartían algunas reflexiones sobre el caso Vivotecnia, al que se definía como “una grieta más en el muro de la explotación” y se decía que “debemos abrir todas las grietas que podamos y agrandar las que ya hay lo máximo posible”. Igualmente, se recordaba que “la lucha se termina solo cuando dejamos de luchar, así que quizá esta vez no sabemos a ciencia cierta cuando volveremos a coincidir en la calle, pero tenemos muy claro que eso ocurrirá más temprano que tarde”. Tras lo cual, las voces de las personas allí presentes, volvieron a alzarse en solidaridad con todos los animales encerrados en Vivotecnia o cualquier otro centro de experimentación animal: “¡No pararemos hasta que llegue el día en que toda jaula quede vacía!”
Muchas gracias a quienes asistieron o quienes ayudaron con la difusión de esta convocatoria.
Cerremos Vivotecnia por los animales